
Presupuesto
Cuánto cuesta la música de una boda: qué entra en el presupuesto
El precio de la música de una boda cambia mucho de una propuesta a otra porque no todas incluyen lo mismo. Esto es lo que lo hace subir o bajar y cómo leer un presupuesto antes de firmar.
Si buscáis cuánto cuesta la música de una boda, habréis visto que muchas webs de músicos no dan cifras y remiten a un formulario. Tiene una razón práctica: el mismo día de música puede ser una ceremonia de treinta personas o una boda entera de ciento ochenta, y entre una y otra el trabajo no se parece en nada.
Por eso este texto no habla de tarifas. Explica de qué se compone un presupuesto, qué lo mueve y qué conviene pedir por escrito, que es lo que permite comparar propuestas distintas.
Qué hay dentro de un presupuesto
Cuando pedís presupuesto, el precio no corresponde a «una hora de música». Suele incluir varias cosas, y no todas se ven el día de la boda.
Lo que puede incluir un presupuesto
- El tiempo que suena. Los tramos que se cubren: ceremonia, cóctel, cena, fiesta.
- El tiempo que no se ve. Preparar el repertorio, aprender y arreglar las canciones que pedís y, en dúo o trío, ensayar con el resto de músicos.
- El montaje. Llegar con horas de margen, montar, probar sonido y desmontar de madrugada. Si ceremonia y banquete son en sitios distintos, se hace dos veces.
- El equipo. Sonido, microfonía, cableado y material de respaldo.
- El desplazamiento. Kilómetros, peajes y, si la boda acaba tarde y lejos de casa, alojamiento.
- La reserva de la fecha. Quien reserva vuestro día renuncia a todo lo que le pueda entrar en esa fecha.
Por eso un precio muy bajo suele indicar que falta algo de esa lista, por ejemplo el sonido o el desplazamiento, y que acabaréis pagándolo aparte. Un presupuesto barato es el que no os obliga a contratar otras tres cosas para completarlo.
Qué hace subir el precio
Por orden de peso aproximado:
De más a menos determinante
- Cuántos tramos cubrís. Solo la ceremonia es un trabajo; ceremonia, cóctel y fiesta suponen muchas más horas en el sitio.
- Cuántos músicos. Cada músico añade caché, ensayos y logística.
- El equipo de sonido que haga falta. Amplificar una ceremonia de sesenta personas y sonorizar una fiesta de ciento cincuenta son trabajos distintos.
- Distancia y hora de fin. No es lo mismo Castro-Urdiales que un pueblo del interior con final a las cuatro de la mañana.
- Canciones a medida. Adaptar una canción a vuestro estilo o componer una es trabajo de estudio aparte.
- La fecha. Un sábado de julio o septiembre en la costa es de lo más demandado del año.
Tres maneras de repartir el presupuesto
Cuando el dinero es limitado, hay tres decisiones habituales.
Opción A: concentrar en la ceremonia. Música en directo solo en la ceremonia y playlist en el resto. Es la opción más económica y tiene sentido si lo que más os importa es la parte emotiva. El riesgo es que el cóctel quede plano.
Opción B: ceremonia y cóctel. Es una buena relación entre coste y resultado. La ceremonia se lleva la emoción y en el cóctel, con la gente de pie y hablando, la música en vivo ayuda a que se queden en el ambiente en lugar de mirar el móvil.
Opción C: la noche entera. Cuesta más, pero tiene una ventaja que se suele pasar por alto: no hay cortes. La misma persona lleva el hilo desde la entrada hasta la última canción, y el volumen y el estilo van subiendo sin saltos.
Cómo leer un presupuesto
Con cualquier músico, conviene que el presupuesto responda por escrito a estas preguntas:
Lo que debe quedar escrito
- ¿Qué tramos exactos cubre y cuántas horas de música son?
- ¿El equipo de sonido está incluido o se alquila aparte?
- ¿El desplazamiento va dentro? ¿Y el alojamiento si se acaba tarde?
- ¿Cuántas canciones a petición entran sin coste extra?
- ¿Qué pasa si llueve y hay que cambiar de sitio?
- ¿Qué pasa si el músico enferma? ¿Hay sustituto o se devuelve el dinero?
- ¿Cuánto se paga de señal y cuándo se paga el resto?
- ¿El importe lleva IVA incluido o se suma después?
La última pregunta es sobre el IVA. Si nadie la menciona, la diferencia del IVA aparece cuando ya está todo cerrado.
Cómo lo hago yo
No publico una tarifa en la web porque una cifra fija no se ajusta a bodas tan distintas. Prefiero hablar veinte minutos por teléfono o por escrito y enviaros un presupuesto cerrado con todo lo anterior respondido, sin letra pequeña. Si no encaja con lo que buscáis, os lo digo y os oriento hacia quien sí pueda hacerlo.
Antes de escribirme podéis ver cómo trabajo una boda o escuchar el repertorio, y decidir con el oído.
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