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Solo, dúo o trío: cómo elegir la música de vuestra boda
Más que cuántos músicos podéis permitiros, conviene preguntarse qué necesita cada momento. En la ceremonia suelen bastar menos de los que se piensa, y en la fiesta hacen falta más.
En el primer mensaje, la pregunta más repetida es cuántos músicos hacen falta, antes incluso que qué canciones se tocan. Suele plantearse como un menú: el solo es la opción económica, el trío la completa y el dúo queda en medio.
El número de músicos no mide la calidad de la música. Depende de cuánto espacio hay que llenar y de lo que tiene que pasar en cada momento. Un trío en una ceremonia de veinte minutos en una capilla sobra, y un solo para animar a doscientas personas a medianoche se queda corto. Por eso, más que elegir un formato para toda la boda, conviene mirar qué necesita cada tramo del día.
Solo: cuando la música acompaña
Voz y guitarra. Es el formato más íntimo y el que mejor funciona cuando la música no debe ser la protagonista.
En la ceremonia suele ser la mejor opción. Una sola voz llega a todo el mundo sin subir el volumen, se adapta a los silencios, que en una ceremonia importan tanto como la música, y el montaje es tan discreto que apenas se ve en las fotos. Si la ceremonia es en un jardín o en una iglesia pequeña, no hace falta más.
En el cóctel y en la cena tiene otra virtud: deja hablar. Los invitados llevan meses sin verse y quieren ponerse al día, y una voz con guitarra está presente sin obligar a nadie a escuchar.
Donde se queda corto es en la fiesta. Una guitarra puede hacer bailar a un salón de sesenta personas, pero no a uno de doscientas.
Dúo: el punto medio para el cóctel
Voz y guitarra con percusión u otro instrumento. Parece un cambio pequeño y es el que más se nota.
La percusión aporta lo que la guitarra sola solo insinúa, que es el ritmo. En la música brasileña se nota especialmente: una bossa con percusión suave pasa de música de fondo a ambiente, y la gente marca el compás con el pie mientras habla.
Es el formato que encaja con un cóctel de muchos invitados o con un espacio abierto, donde una sola voz se pierde. También funciona bien en el primer baile y en el arranque de la fiesta, cuando aún no hace falta llenar la pista, pero sí empezar a moverla.
Trío: cuando ya nadie se sienta
Voz, guitarra, percusión y bajo. El bajo se siente en el cuerpo más que se oye, y suele sacar a bailar a quien no pensaba hacerlo.
Con trío entra el repertorio de fiesta: samba, soul y pop internacional. Suena a banda, con un acabado más ligero que el de una orquesta. Y tiene una ventaja sobre cualquier lista de reproducción: ve la pista. Si un tema funciona, se alarga; si no, se cambia a mitad de canción sin que se note.
A cambio necesita más espacio, más tomas de corriente y más tiempo de montaje. Por eso no tiene sentido para una ceremonia: sería abrir la boda con los fuegos artificiales.
Tres preguntas para decidirlo
Para decidir en cinco minutos
- ¿Cuántos seréis y dónde? Cien personas en un salón cerrado no se parecen a cien en un jardín frente al mar. El exterior se come el sonido, y lo que dentro llena la sala fuera se queda corto.
- ¿Qué tramos queréis con música en directo? Si solo es la ceremonia, casi seguro un solo. Si llegáis hasta la cena, el dúo empieza a tener sentido. Si queréis bailar con músicos en directo, el trío.
- ¿Habrá DJ después? Si la fiesta la cierra un DJ, quizá no necesitéis el trío: un dúo que caliente la pista y le pase el relevo funciona bien, y el cambio pasa desapercibido si se coordina con tiempo.
No hay que elegir uno solo
Muchas bodas combinan formatos a lo largo del día: solo en la ceremonia, dúo en el cóctel y trío en la fiesta. Es la misma música y el mismo repertorio creciendo con la boda, que empieza íntima y termina en celebración.
Tiene además una ventaja práctica: el formato grande se contrata solo para el tramo que lo necesita, en lugar de tener a tres músicos tocando bajito durante una ceremonia en la que sobran dos.
Y el presupuesto
Más músicos cuestan más, es evidente. Pero el error más caro suele ser elegir el formato equivocado: un trío en una ceremonia íntima no la mejora, y un solo en una fiesta grande deja una pista vacía que ningún ahorro compensa. Para entender qué entra en un presupuesto y cómo comparar propuestas, tenéis cuánto cuesta la música de una boda.
Si ya tenéis fecha y sitio, contádmelo y os diré qué formato recomendaría para cada tramo, aunque la respuesta sea el más pequeño. Mientras tanto, podéis escuchar el repertorio y ver cómo trabajo en cada formato.
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